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Dos
fuertes características ha tenido la conducción económica en los
pasados cuatro gobiernos. La primera es el carácter colegiado de
dicha conducción, con la participación en papeles más o menos de
igual peso del ministro de Economía, el director de Planeamiento y
Presupuesto, y el presidente del Banco Central. En el primer
gobierno de Sanguinetti participó en esa especie de órgano directriz
también el presidente del Banco de la República y, en lo atinente a
su cartera, el ministro de Trabajo. Quizás estos dos últimos (el Cr.
Federico Slinger y el Lic. Hugo Fernándz Faingold) lo hicieron más
por su respectivo peso técnico y político que por el rol
institucional en sí mismo. La segunda característica fue que en lo
relacionado con la política económica, los otros ministerios
actuaban subordinados al equipo económico. Claramente se movieron
dentro de los parámetros trazados por la conducción económica tanto
el ministerio de Ganadería como el de Industria, el de Transporte y
Obras Públicas, y (excepto en el período Fernández Faingold) el de
Trabajo. Las pautas para la homologación de los convenios colectivos
y para las decisiones de los consejos de salarios fueron
determinadas por el equipo económico, el ministro de Trabajo fue un
ejecutor de decisiones en las que no participó. En otras palabras,
Transporte, Ganadería, Industria y Trabajo fueron tomadores de
decisiones ajenas. Así funcionaron el primer y el segundo gobierno
Sanguinetti, y con algunas variantes, los gobiernos Lacalle y Batlle
Ibáñez.
El presente gobierno presenta diferencias sustantivas en ambas
variables. En primer lugar es una conducción unipersonal
verticalizada en la persona del ministro de Economía. El resto del
equipo económico queda subordinado al ministro: presidente de los
bancos Central y República, director de Planeamiento. No hay pues
colegialización de las decisiones. En segundo lugar el área de
influencia del equipo económico empieza y termina en los ámbitos de
decisión de los organismos integrantes o subordinados a ese equipo,
es decir, desde el punto de vista institucional: Ministerio de
Economía, Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Banco Central,
Banco República. No se sienten subordinados, ni actúan bajo las
decisiones del equipo económico otras carteras como Ganadería,
Trabajo, Transporte e Industria. Desde el punto de vista político
quiere decir que la influencia de Astori comprende a Asamblea
Uruguay, parte de Alianza Progresista y en parte la Vertiente
Artiguista. Quedan fuera el Espacio 609 (MPP y aliados), otra parte
de Alianza Progresista (CONFA) y quizás –no es muy claro- otra
porción de la Vertiente. Y los socialistas (más sus aliados en el
Espacio 90) no se sienten comprometidos con la conducción económica.
Desde el punto de vista práctico ha aparecido el surgimiento de
líneas confrontadas entre José Mujica y Danilo Astori. En los hechos
se observa a Astori como cabeza de la conducción macroeconómica y
financiera, pero al cual se le escapan o se le pueden escapar
aspectos microeconómicos o no tan micro como la variable salarios.
Mujica y el MPP han erosionado la credibilidad de la conducción
económica en aspectos tales como la determinación administrativa de
precios de artículos de consumo generalizado y la intervención
administrativa o legislativa en los procesos de cobro de deudas por
parte de las entidades financieras tanto públicas como privadas.
Quizás sea un hecho menor la controversia pública entre Mujica y el
astorismo, o entre los integrantes del Espacio 609 y el astorismo.
Es lo que determinan titulares periodísticos y esos titulares
motivan el enojo del líder tupamaro. Pero aún sin controversia
pública ni titulares periodísticos, subsiste la importancia de al
menos dos centros de conducción económica diferentes, descoordinados
y en algunos momentos opuestos. Pero el tema no se termina con estos
dos centros, basados en Economía por un lado y en Ganadería más
Trabajo por otro, ya que aparecen con autonomía de decisión tanto el
Ministerio de Industria como el de Transporte y Obras Públicas.
Dos centros de conducción económica y algún o algunos otros
potenciales solo pueden coexistir si por encima de todos ellos está
la figura del presidente de la República, como el gran decisor en lo
atinente a todo lo económico. El actual presidente de la República
es un hombre que como todos tiene un catálogo de virtudes y un
catálogo de defectos, pero no se cuenta entre sus virtudes el
conocimiento de la materia económica. Entonces, si no hay uno sino
dos o varios centros de conducción de la economía en su conjunto y
si por encima de ellos no hay una autoridad ¿cómo se va a terminar
coordinando la política económica? ¿qué va a pasar en cuanto a las
pautas con que se va a mover el gobierno en materia de consejos de
salarios y convenios colectivos? Además, ¿cómo se guían los actores
económicos y políticos, cómo analizan los analistas políticos y
económicos, si las señales que parten del gobierno son múltiples, de
diversa fuente y hacia objetivos diferentes? Lo que muchos se
preguntan es en esencia ¿cuál es la línea económica de este
gobierno, la que traza quién, los dichos de qué ministro o
dirigente?
Por un lado el gobierno ha pretendido una gran centralidad de
mensajes, por ejemplo con la designación de un único vocero a la
salida de los acuerdos ministeriales. El presidente se ha llamado a
silencio, lo cual lo preserva de los errores de quien habla
demasiado, como el presidente anterior, y hace que la palabra
presidencial, cuando exista, pasa a ser de indudable trascendencia
para el país. Que el presidente hable será noticia y lo que diga
será más noticia aún. Es una prudente administración de la
comunicación. Pero en contraste, hay ministros y subsecretarios que
hacen declaraciones todos los días, varias veces al día; que lanzan
iniciativas relacionadas con sus carteras y con las carteras de
otros. Entonces, la prolija comunicación oficial queda estropeada
por la excesiva y desprolija comunicación para oficial o extra
oficial. La lectura de las pujas habidas en el campo económico y sus
resultados no dan un ganador absoluto. El ministro de Economía ha
salido triunfante en algunos combates, pero José Mujica aparece
victorioso en otros. Si uno es más relevante que el otro se verá con
el tiempo, no es posible calibrarlo ahora. Y además hay unos cuantos
combates que no se sabe cómo se saldarán ni quién saldrá victorioso.
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