La
propuesta de Tabaré
Vázquez
Oscar
A. Bottinelli - diálogo con
Emiliano Cotelo
EMILIANO COTELO:
El viernes pasado el doctor Tabaré
Vázquez presentó su
anunciada propuesta de refundación
del Frente Amplio, un documento que se
encuentra ahora a discusión de las
autoridades frenteamplistas y de los
distintos partidos.
Un primer análisis sobre esta
propuesta es el tema que nos propone para
hoy en el habitual espacio de
análisis político de los
jueves el profesor Oscar A. Bottinelli,
director de Factum.
OSCAR A. BOTTINELLI:
La propuesta formulada por Tabaré
Vázquez está en un documento
corto pero que uno diría que es muy
jugoso, que obliga a hilar muy fino y que
puede analizarse desde tres
ángulos: uno ideológico, uno
programático -las medidas concretas
que propone- y un tercero que
podríamos llamar sistémico,
el orgánico y el funcional, que es
el ángulo del análisis que
vamos a realizar.
Llama la atención de ese
documento la fuerza de lo que llamamos una
postura contractualista, ver la llamada
refundación del Frente como un
contrato entre organizaciones
políticas y no como una
resolución que toma un partido
político a través de sus
órganos. El Frente Amplio en 1971
se funda como una federación de
organizaciones políticas; luego
esto va cambiando con el tiempo. En el
estatuto del 86 ya tiene una estructura de
lo que llamamos partido federativo, ya que
por un lado hay una federación de
organizaciones políticas, pero por
otro hay una estructura en la cual los
afiliados eligen parte de la
dirección partidaria. Y a partir
del 93 y sobre todo de la puesta en
funcionamiento del 28 de setiembre,
diríamos que es un partido
político per se, a la usanza
uruguaya, abierto, con flexibilidad de
corrientes, pero partido al fin, donde sus
autoridades lo son de todo el partido
político, emanan de sus afiliados,
de una elección donde la totalidad
de los cargos de dirección es
producto de dicha elección.
Desde el punto de vista
sociológico tenemos lo mismo:
cuando se fundó el Frente no
existía la palabra
"frenteamplismo"; se hablaba de
socialistas, comunistas,
demócrata-cristianos, blancos,
batllistas, unidos en un Frente Amplio.
Luego del régimen militar comienza
a hablarse de los frenteamplistas
comunistas, los frenteamplistas
socialistas... y surge incluso la nueva
identidad de los
frenteamplistas-frenteamplistas. Hoy
-estoy hablando de hace unos cuantos
años- la identidad es ya
frenteamplista, como identidad primordial,
casi única, y sobre esto hay
estudios de opinión muy claros y
muy contundentes. Incluso el
fenómeno de Tabaré
Vázquez no es un fenómeno de
un moderador, coordinador o líder
de una federación de organizaciones
que medie entre ellas, sino de un
caudillismo popular, un hombre que tiene
una gran receptividad popular y una
adhesión directa hacia él y
no intermediada por grupos
políticos que se federan.
Y por último las elecciones
del 28 de setiembre aparecen como un
elemento clave en la medida en que crean
una dirección que emana
directamente, se eligen personas a
través de listas y por lo tanto
cambia el viejo criterio de delegatura.
Hay una diferencia entre un pacto entre
organizaciones -que es la propuesta de
Tabaré-, reconstitutivo del Frente,
refundacional, y una reforma realizada por
un partido que se renueva. No es lo mismo
reconstituirse o refundarse que renovarse.
Desde este punto de vista, la
propuesta insinúa dos cosas que
parecen muy importantes. La primera, que
aparece una cierta minusvaloración,
disminución del papel de las
elecciones del 28 de setiembre, ya que
producidas las elecciones y creado el
nuevo cuerpo se pasa a discutir
cómo se refunda este Frente. Lo
segundo es que, contrariamente a la
línea histórica que se vino
desarrollando de pasar de una
federación a un partido -el propio
Vázquez encarna un liderazgo fuerte
o un caudillismo-, se está hablando
de un pacto de tipo contractual entre
organizaciones políticas.
Con respecto al tema de la
autoexclusión, la propuesta
parecería encaminada a decir: "lo
pasado pisado, no removamos cuentas
viejas, pero a partir de ahora tengamos
reglas claras, y éstas se cumplen o
se cumplen". Daría la
impresión de que ésta es una
de las finalidades de lo reconstitutivo,
no revolver sobre actitudes pasadas,
borrar y empezar de cero hacia adelante
con normas rígidas y bastante
claras.
En primer lugar, se habla del
mandato imperativo. Ocurre que esto, que
aparece en el documento presentado casi
como una novedad, no es nada nuevo. El
Frente siempre contó con mandato
imperativo desde 1971. Pero no sólo
contó con mandato imperativo sino
que el tema de la discusión entre
actuar con mandato imperativo o tener
libertad de acción los sectores,
las organizaciones, fue uno de los grandes
temas de debate polémico entre 1987
y 1988 entre la mayoría del Frente
Amplio que siguió siendo Frente
Amplio y los grupos del PDC y la 99 que no
aceptaban este tipo de definición.
Y ésta, entre otras razones, lo
llevaron a irse del Frente Amplio.
Nunca estuvieron claramente marcadas
en los estatutos sanciones ni formas de
exclusión o sanciones a afiliados a
grupos políticos. Es evidente que
esto entraría dentro de las
resoluciones normales del Frente, por lo
tanto pueden adoptarse por una
mayoría especial, que supere la
posibilidad de un veto sobre la misma.
Desde este punto de vista, el Frente
tenía ya previsto tanto el mandato
imperativo como mecanismos sancionatorios
que nunca aplicó.
Aquí se habla de algo muy
singular: el que no cumpla las decisiones
se autoexcluirá. En primer lugar,
las decisiones son obligatorias,
está a texto expreso definido en el
reglamento de organización del
Frente del 71 y en sus dos estatutos
posteriores. Así que sobre esto no
hay ninguna innovación sino una
ratificación de una línea.
¿Qué quiere decir que el que
no cumpla se autoexcluye? El
término "autoexclusión" es
sin duda un eufemismo.
"Autoexclusión" quiere decir que
una persona por sí misma y
voluntariamente renuncia a algo. Del
Frente se autoexcluyeron en su momento la
99, el PDC, después el Movimiento
Revolucionario Oriental y después
Rodríguez Camusso, personas que en
determinado momento llegaron a la
conclusión de que ellos ya no
tenían que ver o les resultaba
incómodo y por sí mismas
decidieron excluirse. Eso es una
autoexclusión.
Acá se está hablando
de otro tema: de expulsión, de
excluir a alguien, no de que él se
excluya por sí mismo. Que se quiera
decir que porque no cumplió es como
si se autoexcluyera es una
fundamentación que se hace, pero
también existen renuncias forzadas,
renuncias donde a la gente se la lleva a
tomar una decisión por sí
misma y voluntaria pero le han creado un
marco en que no tiene otra opción
que irse. Eso entra dentro de los
mecanismos psicológicos, las
operativas y los fundamentos. Desde el
punto de vista formal, es renuncia cuando
se toma la decisión por sí
mismo, y cuando otro la aplica es una
sanción o una
expulsión.
El documento deja abierto un tema
muy importante en caso de sanciones, que
implica un procedimiento penal,
disciplinario, como tienen casi todas las
instituciones. Es decir, cuáles son
las causas para determinar estas
sanciones, quién, qué
órgano es el que determina la
sanción, cuándo se puede
determinar y cómo, por qué
mayorías, qué
procedimientos, quién hace
acusación, cómo se defiende,
cuándo se vota. O sea, los
procedimientos disciplinarios que tienen
muchas instituciones que tienen tribunales
disciplinarios, arbitrales. Colegios
profesionales, gremios, clubes deportivos
y partidos políticos, toda
institución que exige obligaciones
y otorga derechos a socios o afiliados a
su vez tiene mecanismos para el control de
estos, puede llegar a la expulsión
y tiene procedimientos para esto.
Esto no es nada menor, porque no es
lo mismo que una simple mayoría
pueda decir en un momento "expulso a
Fulano", a que esto sea un procedimiento
muy complicado, donde esté muy
pautado cuáles son las causas y los
momentos, prácticamente como si
fuera una especie de juicio penal o juicio
disciplinario. Este concepto no aparece
nada claro en el documento.
No hay que olvidar que los nuevos
miembros del Plenario, las nuevas
autoridades del Frente, no deben su
investidura a la designación de
ningún sector. Quizás esto
no esté claro para muchos dentro
del Frente Amplio: no son más
delegados, no son embajadores de
organizaciones políticas, su cargo
ahora se origina en una elección
popular y su mandato deviene de las urnas,
lo cual es particularmente importante
cuando se está pensando en la
posibilidad de sanciones o exclusiones a
esos miembros. Este concepto tampoco
parece claro en el documento de la
propuesta de Trabaré
Vázquez.
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