El
lanzamiento de la campaña
electoral
Oscar
A. Bottinelli
Lo primero es un análisis del
título, plantearse la duda de si
efectivamente ha habido un lanzamiento
prematuro o no. En la competencia
política siempre está
presente la elección siguiente (en
Uruguay y en el mundo), como algo casi
consustancial al funcionamiento
competitivo electoral. En los sistemas
denominados democráticos o
democráticos pluralistas, los
agentes políticos, los partidos
políticos, tienen que estar
pensando siempre en relación a la
competencia siguiente que van a enfrentar,
ya sea para mantener el gobierno o para
acceder al mismo. Y según la
estructura interna de los partidos
políticos se dan las competencias
en los partidos, entre los que tienen el
control del partido y los que quieren
recambiarlo, y por supuesto las
competencias de carácter personal
que van unidas a todo esto.
Cuando los partidos o los sistemas
electorales son menos abiertos -en general
en Europa las competencias dentro de los
partidos no se dan en el escenario
electoral general, sino entre los
afiliados- no toman el carácter de
campañas electorales. Recientemente
sucedió en el Partido Socialista
Obrero Español, que recambió
al secretario general poniendo fin al
largo ciclo en el cargo de Felipe
González; este último fin de
semana tuvimos el congreso del Partido
Socialista Francés. En la medida en
que la competencia se realiza dentro de
los partidos, con los afiliados, con un
esquema piramidal donde hay grupos de
base, distintos niveles intermedios y
finalmente un congreso nacional, adquiere
un carácter mucho menos
electoralista que cuando ésta se
realiza públicamente.
En el caso uruguayo la competencia
interna, la forma en que los partidos
resuelven sus juegos de poder, en que
renuevan sus liderazgos y definen las
distintas orientaciones y posturas, se
hace en el mismo campo electoral general,
y por lo tanto lleva necesariamente a que
tengan un carácter
electoralista.
Un segundo aspecto es que siempre
que se va acercando la mitad de un
período de gobierno no sólo
se está mirando lo que ha pasado
con el gobierno sino qué
pasará con la elección
siguiente.
A pesar de estas salvedades,
observamos que si bien hay actos
fuertemente inclinados hacia la
campaña electoral más o
menos desde abril, mayo, junio de este
año, y las elecciones terminan
siendo en noviembre, tenemos por delante
dos años y medio de campaña
electoral; uno diría que por lo
menos desde la restauración
institucional hasta ahora es la
campaña electoral más larga
y es una muy fuerte anticipación de
los tiempos electorales.
Además de los problemas
normales de renovación
política, de la complejidad de un
sistema con tres partidos muy
equilibrados, cosa que no se había
dado antes, y de que el partido de
gobierno tiene siempre el problema -lo
tuvo el Partido Nacional con Lacalle, lo
tuvo el Partido Colorado anteriormente con
Sanguinetti- de que el Presidente de la
República no es reelegible y su
sucesión complica a todo el partido
o a su sector, se agrega el estreno de una
reforma constitucional con dos tipos de
ingredientes significativos.
El primer ingrediente es que es un
escenario fuertemente nuevo. No es que se
haya ajustado detalles o mecánicas
de un sistema que permanece igual, que se
pasó de Presidente a colegiado o de
colegiado a Presidente pero manteniendo
las mismas reglas electorales, sino que
cambiaron las reglas de juego. Se
pasó a un ciclo electoral muy
especial, con un sistema de competencias
completamente diferenciadas y en
escalones. Este mecanismo desconocido
genera sin duda mucha inquietud y mucha
incertidumbre en las dirigencias
políticas.
Y lo segundo es que este ciclo
electoral de distintos niveles
cambió todos los tiempos
políticos, ya que si bien
terminamos de definir el gobierno en
noviembre, empezamos en el mes de abril
del 99, lo que supone necesariamente un
adelanto de tiempos electorales.
En tercer lugar tenemos el hecho de
que este nuevo sistema que potencia las
elecciones internas como un elemento
diferenciado de las elecciones generales
para dirimir la competencia interna de los
partidos, da una idea de que el juego es
abierto, es transparente, y el correlato
de este juego tan abierto, tan
transparente, es precisamente que todos
los actores tengan que dirigirse
directamente a toda la opinión
pública con la antelación
suficiente que esto requiere. Es decir que
esta campaña electoral
relativamente larga es un poco el
correlato de abrir elecciones internas tan
amplias, tan abiertas y tan separadas como
las que instauró la reforma
constitucional.
Vamos a hacer ahora una serie de
precisiones sobre algunas cosas que la
reforma dejó colgadas, y que
también están incidiendo
mucho en este lanzamiento prematuro de la
campaña electoral, o en esta
campaña inusualmente larga.
El primero en realidad no es un tema
que haya generado la reforma, es viejo,
pero los cambios que realiza la
Constitución a las reglas lo van
complicando. Desde hace muchas
décadas se estableció que
los directores de entes autónomos
no podían ser candidatos a
diputados si no renunciaban con 10 meses
de anterioridad. Esto fue un intento de
despolitizar algo los entes
autónomos, no en el sentido de
quitarles representación partidaria
sino que en aquel momento estaba muy
asociado al de clientelismo
político, a lo que implicaba la
ventaja de ser director de ente
autónomo en un juego
clientelístico frente a los
competidores de su propio partido que
estaban en los planos parlamentarios. Esto
tenía un efecto real y otro que no
se cumplía: el real era que el
director de ente autónomo quedaba
maniatado con esa renuncia 10 meses antes;
lo que no se cumplía era la
prohibición de actividad
política, porque se había
inventado la fórmula de que si
alguien no podía usar su nombre
empezaban a proliferar las agrupaciones de
"Amigos de Fulano de Tal". La
Constitución de 1967 reforzó
este intento de despolitización y
lo endureció mucho. Por un lado,
trasladó el período de
renuncia de 10 meses a 12 meses: ya es un
año antes de las elecciones que hay
que renunciar. En segundo lugar
robusteció las prohibiciones: no
sólo prohibe al director del ente
realizar actividades de carácter
político, sino también
autorizar el uso de su nombre; crea una
figura muy fuerte que supone que, si se
usa el nombre de una persona con fines
electorales, esto podría estar
siendo autorizado por el beneficiario o el
titular.
En tercer lugar extendió la
prohibición a la Cámara de
Senadores, lo cual complicó
bastante el escenario.
Con el Banco de Previsión
Social creó un régimen
especialísimo: los directores del
BPS no pueden ser candidatos a
ningún cargo electivo hasta cinco
años después de su cese.
Pero esto creó un escenario
especialísimo, cuando los
directores de los demás entes
quedaron o sin ningún desemboque
electoral, o con un desemboque ligado a
cargos ejecutivos, a Presidente de la
República, a la Intendencia o a la
renuncia un año antes.
Ahora se empieza a complicar porque
un año antes de las elecciones
generales estamos muy cerca de las
internas. Si deben renunciar para ser
candidatos a senador y a diputado, estamos
pensando que en octubre del año que
viene tienen que renunciar los directores
de entes autónomos. Pero se
está planteando que sería
muy cerca de la interna; por lo tanto, si
la idea es que estuvieran fuera del cargo
mucho antes de las elecciones,
también tendrían que
renunciar mucho antes de las elecciones
internas.
Acá tenemos un factor de
afectación nuevo, creado por la
reforma constitucional. Por un lado todo
este juego de cuestionamientos a
cómo actúan o cómo
dejan de actuar los directores de entes
autónomos en el terreno
político, y por otro lado se
avizora en el año 98, con plazos
finales en el mes de octubre, una especie
de vaciamiento de la mayoría de los
directores de las empresas del Estado y
los entes autónomos. Lo cual puede
suponer que bastante antes de concluir el
período de gobierno -porque esto va
a ocurrir cuando va a faltar entre un
año y medio y dos años para
que concluya el período de
gobierno- muy buena parte de las empresas
del Estado van a tener fuertes recambios
en la integración de los
directorios, y muy en algunos casos en la
presidencia de las propias empresas del
Estado, lo cual está marcando ceses
muy anticipados del período de
gobierno.
El próximo jueves pensamos
seguir con este tema, pero incursionando
en cómo cada uno de los tres
partidos ha planteado o ha adquirido
mecánicas diferentes con respecto a
este adelantamiento de la campaña
electoral.
E.C. - Volvemos el próximo
jueves al análisis político,
pero el martes en La Opinión
Pública, ¿con qué
encuesta, Oscar?
O.A.B. - Vamos a manejar cómo
ha evolucionado la opinión sobre el
desempeño del director del Codicen,
Germán Rama.
|