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Nuevo capítulo en la judicialización política:
ahora el Ministerio Público
Oscar A. Bottinelli.
EMILIANO COTELO:
“Un nuevo capítulo en la judicialización política. Ahora en el
Ministerio Público”, es el título que nos propone el
politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, a partir del
caso del fiscal de Corte y procurador general de la Nación,
Oscar Peri Valdez, quien está siendo sumariado con separación
del cargo a partir de una decisión del ministro de Educación y
Cultura, Leonardo Guzmán.
Pero el comentario va más allá de este enfrentamiento de las
últimas semanas. Comenzamos por ubicar el papel del procurador
general de la Nación.
OSCAR A. BOTTINELLI:
No queremos hacer una explicación jurídica, vale la pena que
quien no la escuchó lea en Internet la que daba el decano de
la Facultad de Derecho, el doctor Abal, aquí En Perspectiva.
El doctor Abal hacía una descripción del papel de los fiscales
y luego una descripción muy clara del doble papel del fiscal
de Corte como fiscal que actúa ante la Suprema Corte de
Justicia y su función de procurador general de la Nación como
jefe administrativo y no técnico de los fiscales.
EC - Esa explicación está disponible en nuestro sitio web.
OAB - Es una excelente explicación, muy didáctica y sintética.
El hecho antecedente que he encontrado de una situación
conflictiva en materia de este cargo fue a fines de los años
60, cuando Guido Guerra Oribe fue secuestrado por el
Movimiento de Liberación Nacional (MLN) Tupamaros hizo unas
declaraciones, grabadas por el MLN, que fueron difundidas y
llevaron al ministerio a pedirle la renuncia, y él renunció.
Puede tener alguna connotación en cuanto se trata de un Poder
Ejecutivo que quiere sacar del cargo al fiscal de Corte, pero
en la medida en que éste accede a la renuncia no se transforma
en ningún tipo de confrontación como la que ocurre en este
momento ante la renuncia de Peri.
EC - El doctor Peri Valdez fue nombrado en 1997.
OAB - Exacto, fue nombrado bajo la Presidencia de Julio María
Sanguinetti, siendo ministro Samuel Lichtensztejn. El
nombramiento no fue la decisión originaria de Sanguinetti,
quien se inclinaba por el fiscal Langón, quien no obtuvo los
tres quintos de votos del Senado necesarios, es decir el
necesario soporte político para su designación, y optó por el
nombre de Peri Valdez, que era un hombre que venía de la
justicia laboral y luego había pasado al Ministerio Público (MP).
(El MP –vamos a aclararlo porque es un término que puede
confundir– es lo que podemos llamar los fiscales.)
El tema es que ha habido una sucesión constante de
enfrentamientos con los tres ministros últimos. Si bien fue
designado en el período de Sanguinetti, en ese mismo período
ya tuvo roces con el ministro Yamandú Fau, más allá de que
probablemente sentía que tenía apoyo político; luego a lo
largo de este gobierno ha tenido enfrentamientos con los dos
ministros, tanto con Antonio Mercader como con Arturo Leonardo
Guzmán.
Hay dos o tres cosas interesantes. Una es que Peri le da al
cargo de fiscal de Corte o procurador general de la Nación un
tono público que hasta entonces nunca había tenido. Debe ser
la primera vez que los periodistas y la opinión pública se
enteran de quién es el fiscal de Corte.
EC - Es probable, sí.
OAB - Antes era un hombre muy silencioso, a lo sumo se decía:
“El tema está a estudio del fiscal de Corte”, nada más; y
después: “El fiscal de Corte se pronunció”. En este caso es un
hombre que es de noticia periódica, y la noticia siempre ha
surgido a raíz de enfrentamientos –es un hombre de una
personalidad muy fuerte–. Pero no sólo con los ministros,
recordemos que muy poco antes de terminar el año la Asociación
de la Prensa Uruguaya en un comunicado pidió la renuncia de
Oscar Peri Valdez por considerar que su concepción del
ejercicio del MP atenta contra el libre ejercicio del
periodismo. Es un dato importante, nunca hubo un
pronunciamiento de ningún tipo de corporación contra un fiscal
de Corte.
EC - Ubicados esos antecedentes, pasemos al título que
elegiste para tu análisis de hoy, el concepto de
judicialización política y politización judicial.
OAB - En general nos estamos refiriendo a dos fenómenos muy
interrelacionados. Uno es el intentos, desde el ámbito
judicial, de judicializar la política, es decir de que los
acontecimientos políticos pasen por las instancias judiciales.
(Aquí estoy utilizando “judicial” en un sentido muy amplio,
tanto los jueces, los magistrados del Poder Judicial, como los
fiscales, el MP, que en nuestro país se considera que son dos
ramas de la justicia, y por lo menos son dos ramas del sistema
judicial en Uruguay.)
La otra parte es cuando el propio sistema político deriva
hacia el Poder Judicial... En estos días el Parlamento está
derivando hacia el Poder Judicial todos los informes sobre el
sistema financiero; es un hecho eminentemente político, que
sin duda puede tener connotaciones judiciales, pero lo cierto
es que los partidos políticos terminan decidiendo que todo lo
que pasó en la crisis financiera sea investigado por el
sistema judicial. A su vez permanentes conflictos políticos
derivan en el sistema judicial. Y derivan en gran medida
porque, por ejemplo, se hacen juicios por difamación o
denuncias por difamación, que en definitiva es ir al terreno
judicial para seguir la controversia política.
Pero la judicialización política también tiene que ver con la
existencia de cierta concepción que ha ido permeando los
sistemas judiciales, por lo menos en el mundo occidental. Es
muy claro en Europa y se ha dado en Argentina y Uruguay:
existe una función de los magistrados o de quienes participan
en el sistema judicial que va más allá de la oscura y
silenciosa aplicación de la ley o del derecho al caso
concreto, y pasa a cumplir funciones, como una reserva moral
del país. Esto es lo que hicieron los fiscales de Milán, los
procuradores de la República de Milán, lo que Antonio di
Pietro, que fue emblemático, hicieron en Italia al comenzar
los 90, lo que se llamó la Tangentopolis, que produjo la caída
de la primera República. Es un poco lo que ha sido Baltasar
Garzón, sobre todo en esta última etapa en España.
EC - ¿En Uruguay qué ejemplos hemos tenido?
OAB - Aquí tuvimos aquel período de Balcaldi, Cardinal,
Balliba en los años 1995, 1996 y 1997; últimamente los de
Cavalli y Recarey, en el medio el de Estela Jubette, sobre
todo en dos casos muy fuertes que crearon conflictos de poder
entre el Poder Judicial y la Corte Electoral, cuando se
pretendió regular las elecciones o actos eleccionarios desde
el Poder Judicial, cuando es una competencia relativa a la
Corte Electoral, y hubo ahí algunos rechines.
EC - ¿Por qué citas toda esa idea de la judicialización de la
política a propósito de Peri Valdez?
OAB - La cito porque la percepción que uno tiene es de que en
este caso ésta es la forma que ha tomado Peri Valdez, con esos
instructivos que ha dado a los fiscales, que han rechinado
mucho en un montón de fiscales que consideraban que invadía su
independencia técnica. En general los fiscales de Corte se
limitaban a cumplir la función de fiscal ante la Corte y luego
cumplir las tareas administrativas; Peri dio un paso más y se
consideró una especie de director orientador de la función, de
la misión que debían cumplir los fiscales, concibió el cargo
con un concepto de misión y creó una especie de doctrina sobre
la función judicial, lo que implica que considera que es algo
más que un funcionario que cumple un papel silencioso, oscuro.
Este cambio de Peri viene acompañado por algunos fiscales que
también aparecieron en los últimos tiempos, con notoriedad en
algunos casos.
EC - ¿Por ejemplo?
OAB - Por ejemplo, los que actuaron en el caso de Juan Carlos
Blanco, era un fiscal que aparecía muy actuante, con
declaraciones públicas, lo que no es lo habitual en los
fiscales, es lo que se había hecho sistema en algunos jueces
penales.
Esto lleva de la mano que puede haber esta especie de
considerar que el sistema judicial tiene un rol importante a
cumplir en los sistemas democráticos. Es la visión que ha
fundamentado estas actuaciones en España, en Italia y aquí por
parte de algunos jueces, magistrados, en Uruguay, y también
considerar estos cargos, particularmente el de fiscal de Corte
y procurador general de la Nación, como un cargo que puede
servir de parachoques del poder político, que es lo que Peri
Valdez defiende diciendo que él con esa acción ha servido de
parachoques para proteger a los fiscales de presión política,
o para que se ejerza presión política desde y a través de la
Fiscalía de Corte. Lo cierto es que el cargo de fiscal de
Corte es un cargo que termina siendo de alta importancia
política, quizás no solamente en el sentido menor de que un
partido lo maneje para un interés particular, sino en un
sentido quizás más trascendente, en el plano más ideológico,
más de cuál quiere que sea la orientación de la función de los
fiscales y del MP en distintas áreas.
EC - Hablando de política en relación con el cargo de fiscal
de Corte, ¿cómo están dados los alineamientos?, ¿cómo has
visto el caso de las reacciones en esta situación en
particular?
OAB – Hay algunos alineamientos que eran previsibles y que
tienen que ver con apoyos y posiciones anteriores. La
oposición del Herrerismo, la de la Lista 15, que veía esta
función como la venía cumpliendo Peri Valdez. Hay quien lo
veía en el plano personal, hay quien lo veía por el papel que
le pretendía cumplir a la Fiscalía y al MP, con mucha reserva,
ahí están el Herrerismo y la Lista 15.
El Foro, más allá de los roces con el ministro Fau, fue el
impulsor de la candidatura de Peri y ha aparecido con una
especie de apoyo silencioso, sin desautorizar al ministro pero
sin duda habilitando –o por lo menos dejando ver que no le
molesta tanto– una instancia parlamentaria.
Ha sido quizás un poco más sorprendente la actitud de la
izquierda, sobre todo del lado del Encuentro Progresista -
Frente Amplio (EP-FA), en la medida en que Peri ya venía en
cuestionamiento, particularmente desde el medio periodístico y
el medio periodístico de izquierda, ya sea por su concepción
de los medios de comunicación, ya sea por su actuación en
algunos casos. Y la izquierda apareció en una línea si no de
defensa de Peri, por lo menos de fuerte cuestionamiento al
ministro de Educación y Cultura.
Todavía hay que esperar que se sigan desarrollando los hechos
para ver cómo terminan los alineamientos. Quizás también esté
en juego el hecho de que la izquierda preferiría que no
hubiera un recambio del fiscal de Corte en 2004 porque sería
nombrado un fiscal que subsistiría hasta 2014, mientras que
Peri termina su período normal a mitad del período del próximo
gobierno. Me parece que este cálculo también está presente en
cuanto a avalar o frenar lo que podría ser un recambio de la
titularidad en la Fiscalía de Corte. |