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El comienzo de la segunda transición histórica
Oscar A. Bottinelli.
EMILIANO COTELO:
El doctor Tabaré Vázquez retornó el lunes pasado de sus
vacaciones, recibió de la Corte Electoral las credenciales
como presidente electo e inició sus nuevas labores como tal en
las instalaciones del ex Hotel Presidente. Así comenzó de
manera oficial esta transición histórica, la segunda en la
vida moderna de Uruguay.
Eso es lo que nos propone examinar hoy el politólogo Oscar
Bottinelli, director de Factum. Comenzamos por la proclamación
oficial de la Corte Electoral.
OSCAR A. BOTTINELLI:
Esta fue una semana muy cargada de acontecimientos. Empezó con
la proclamación oficial de la Corte, tras la divulgación de
los números y los porcentajes.
Aquí aparece algo que llama la atención, que uno diría que es
algo más que un error aritmético: los votos observados
anulados fueron contados dentro del total de votantes. ¿Qué es
un voto observado anulado? Es el voto de una persona cuya
identidad no se pudo determinar o cuya habilitación para votar
no se pudo determinar o se determinó en el sentido de que no
podía votar. Es evidente que un votante tiene que ser una
persona que esté habilitada para votar y, si no, no es
votante: es alguien que intenta votar sin tener derecho o
sustituyendo a otra persona. Pero la Corte incluyó este tipo
de votos en el total de votantes, consideró votante a toda
persona que se acercó a la mesa de votación, tuviese o no
derecho a votar.
EC - Eso impacta en los porcentajes finales.
OAB - Impacta muy poquito, pero es un tema muy importante en
cuanto a si este va a ser el criterio para el futuro, porque
puede habilitar maniobras para inflar el total de votantes con
la finalidad de tratar de forzar un balotaje. Impacta en
cuanto a que el porcentaje que dio la Corte, si se maneja un
solo decimal, es de 50,4 para Vázquez, cuando en realidad da
50,5. Pero importa este detalle, que parece un error
importante de la Corte.
***
EC - Hablemos ahora sí de la transición. O quizás de la semana
previa al inicio de la transición.
OAB - Yo decía que fue la semana en la que el gato no
estuvo...
EC - ¿Cómo es eso?
OAB - Claro, dicen que cuando el gato no está los ratones
bailan.
EC - ¿Cuáles fueron los ratones que bailaron?
OAB - Apareció toda una danza de nombres de posibles ministros
y subsecretarios, y en medio de eso el viernes hubo aquella
insólita conferencia de prensa en la que Vázquez manda decir
que los únicos designados eran el ministro de Economía, que
había sido designado en julio, y el secretario de la
Presidencia, que había sido designado en la misma noche de la
elección.
EC - Sí, fue una precisión que hizo el propio doctor Gonzalo
Fernández.
OAB - Fue muy sorprendente, sobre todo porque entre los hechos
que ocurrieron el lunes estuvo la que se dice que es designada
ministra de Defensa pero que se dice que no es designada,
yendo a visitar al presidente electo acompañada de militares
retirados y afectados durante el período militar. Hace acordar
al famoso dicho que hay en Estados Unidos: nadie cree en los
rumores en Washington hasta que sale el desmentido oficial.
Acá parece que el desmentido oficial estaría confirmando
cierta certeza de los rumores.
EC - ¿Algo más de esa primera semana, la semana pasada?
OAB - Sí, las declaraciones de Mujica el martes, que tuvieron
amplia repercusión en Argentina posturas sobre el cierre de la
economía, señalando entre otras cosas que Uruguay tenía que
dedicarse a fabricar textiles y calzados, por ejemplo, aunque
resultaran más caros, cosas que van a contrapelo de todos los
anuncios que había venido haciendo el futuro ministro de
Economía en campaña electoral.
Esto se cierra el mismo lunes; la forma como Vázquez se
posiciona y la conferencia de prensa de Gonzalo Fernández y
Lescano fueron el anuncio de que venía a tomar con fuerza el
mando y a marcar esa salida un poco desprolija de Mujica,
ratificó de alguna manera "el mando lo tengo yo".
EC - Desde su regreso a su actividad esta semana lo más fuerte
ha sido el diálogo del presidente electo con los partidos
tradicionales.
OAB - Sí; un dato muy importante y nada menor por la forma en
que ocurre. Lo común ha sido, sobre todo en el Uruguay pos
régimen militar, que los presidentes electos dialogaran con
los líderes de todos los demás partidos, pero recibiendo a los
líderes partidarios o yendo a verlos a sus casas, como también
ha ocurrido. En este caso ha tenido una gran formalidad, es un
hecho histórico que el presidente electo haya ido a ver al
presidente del Partido Nacional (PN) y al secretario general
del Partido Colorado (PC) a las sedes de los respectivos
partidos, lo que implica un importante gesto de búsqueda de
diálogo y respeto hacia esos partidos. Estoy hablando de los
dos partidos tradicionales, pero Vázquez ha dicho que va a
dialogar con la totalidad de los partidos.
EC - ¿Y en cuanto a la oferta con la que va Vázquez?
OAB - Es importante el nivel de amplitud de la oferta, ya que
primero extiende la oferta al PC, con el que ha tenido una
relación ríspida no desde el punto de vista del tono, sino que
conceptualmente la izquierda fue excluida de los entes
autónomos, tanto en el gobierno de Lacalle, como en el de
Sanguinetti, como en el de Batlle. En realidad en Uruguay en
los últimos 15 años se cortó la representación de las minorías
en los entes si tomamos que el PC y el PN juntos eran parte de
la mayoría, llámese "coincidencia nacional" o "coalición de
gobierno".
EC - Sí, el único período en el que la izquierda tuvo
representación en los entes fue el primero posterior a la
dictadura, de 1985 a 1990.
OAB - Exactamente. En ese caso se puede decir que hubo
representación de mayorías y minorías plenas, no sólo porque
estaba el Frente, sino porque el PN en ese entonces, si bien
otorgó gobernabilidad al presidente Sanguinetti, no tuvo un
cogobierno o una coincidencia con representación política en
el gabinete como ocurrió en los 15 años posteriores. Entonces
esta es una primera actitud que es importante remarcar.
Lo otro, en los llamados organismos de contralor -Justino
Jiménez de Aréchaga hablaba de los cuasi poderes- también se
dio la situación de que, siendo organismos que se designan por
dos tercios, cuya función es la de contralor, el Frente Amplio
(FA) no estuvo en la primera etapa de la salida institucional,
entró posterior y bastante tardíamente a la Corte Electoral y,
en el último período, en una oportunidad en la que a la
izquierda le correspondían tres o cuatro cargos -sumando al
Nuevo Espacio-, no hubo renovación, hubo acuerdos previamente
elaborados que luego no llegaron a puerto.
EC - ¿En síntesis, entonces, con esos antecedentes…?
OAB - La actitud de Vázquez o del Encuentro Progresista -
Frente Amplio (EP-FA) ha sido de entendimiento y no de cobrar
cuentas;. Pero por otro lado han salido señales de que otorga
prioridad a la renovación de la Corte Electoral y el Tribunal
de Cuentas, es decir que pasarían a ser las primeras
designaciones que pasen por el Parlamento -en este caso no es
que pasen por el Parlamento sino que corresponden
exclusivamente al Parlamento.
EC - Sí, incluso con la idea de que las renovaciones ya estén
concretadas para el mes de marzo.
OAB - Se habla de que se las podría impulsar una vez
instaladas las cámaras el 15 de febrero, es decir que ya el 1º
de marzo pudieran estar en funcionamiento la nueva Corte
Electoral y el nuevo Tribunal de Cuentas. En la Corte
Electoral la única duda que cabe es si realmente dan los
tiempos, porque se instalaría entre 60 y 70 días antes de las
elecciones municipales de mayo, con todo el proceso
organizacional en marcha.
EC - Pero te parece que esa decisión política merece destaque.
OAB - Merece destaque, primero porque tiene un plano como de
cierto condicionamiento: yo ofrezco mucho, pero esto, que fue
lo que habíamos acordado y no se cumplió (de acuerdo a la
visión de la izquierda, el PC y en particular el Foro
Batllista tienen una visión distinta) antes de cualquier otra
designación.
***
EC - ¿Y a propósito de los cargos en el gabinete del Poder
Ejecutivo?
OAB - Hay dos cosas diferentes. Una es la danza de nombres o
el estudio de nombres y la designación de personas para los
cargos, ese tema dará lugar a un análisis en su momento, sobre
todo con lo que implica de peso relativo de los distintos
sectores y bloques dentro de la izquierda.
Pero hay otro tema de estructura, en la medida que se ha
anunciado que el presidente electo va a recurrir a la potestad
constitucional de reorganizar las competencias, e incluso se
está hablando -esto requiere pasar por ley- del cambio de
designación de las carteras -se habla de un ministerio de
políticas sociales, de un ministerio de la producción-, es un
tema muy importante. En primer lugar se habla de "superministerios",
creo que hay un poco de confusión entre lo formal y lo real.
Lo real en Uruguay es que hace mucho tiempo que hay
superministerios: no hay ninguna duda de que hoy todos los
ministerios están subordinados a las decisiones que toma el
Ministerio de Economía que condiciona la acción de todos los
ministros. Todos los ministros señalan "Esto lo puedo hacer y
esto no porque el Ministerio de Economía me da o me deja de
dar los recursos". Y la OPP es una especie de superministerio
más volcado hacia intendencias, entes autónomos y planes
específicos. No es que haya un cambio institucional lo que
propone el gobierno electo, sino un énfasis en el rol que van
a cumplir determinados ministerios en relación a otros.
Ha llamado la atención, particularmente a raíz de las
declaraciones de la semana pasada del senador Mujica, es qué
sería ese ministerio de la producción. Cuando se ve a Mujica,
que es el nombre que se da casi como un hecho como ministro de
la producción, si este ministerio sería sustitutivo de alguno
existente del área productiva, como podría ser Industria, o es
uno más que coordinaría o dirigiría Industria, Ganadería, algo
más, algo menos, pero además si genera o no una competencia
con el Ministerio de Economía. Porque de alguna manera Mujica
estuvo hablando de temas productivos cuando habló de la
producción de calzados y de textiles, pero diseñó un modelo
que no coincide demasiado con la posición del Ministerio de
Economía. Entonces ¿qué quiere decir economía: es el manejo de
determinados indicadores macroeconómicos, de la moneda, de la
deuda pública del país, del presupuesto? ¿O es también el
manejo global de la economía en lo que tiene que ver con la
apertura de la misma, el arancel externo común del Mercosur,
los aranceles de Uruguay, el impulso o no a determinadas
actividades productivas? Es decir, si el ministerio de la
producción sería competitivo o no con el de Economía realmente
pasa a ser una interrogante política clave en el diseño del
próximo gobierno, en el peso específico de las figuras en el
gobierno, que sólo podrá quedar develado cuando empiecen a
darse las primeras pistas de cómo va a ser efectivamente la
nueva estructura que se va a dar al gabinete y al Consejo de
Ministros.
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