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Una nueva conducción en el Frente Amplio sugiere una nueva etapa de la estructura frenteamplista

 Oscar A. Bottinelli – diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo - agosto 24 de 2012
 

Las primeras señales dadas por Mónica Xavier es que ella va a ser lo que se llama una primus interpares, es decir, la primera entre pares, entre iguales. [...] Viene una nueva etapa que implica grandes incógnitas y desafíos. Porque hasta ahora ningún partido uruguayo ha logrado resolver bien la dicotomía entre el gobierno por un lado y el partido por el otro. [...] El tiempo dirá cuánto hay de logros y de cambios en el papel de la conducción frenteamplista, y cuánto no.

FV: Como todos los viernes a las 8:30 aquí en Radiocero y en Radio Monte Carlo presentamos el análisis político de Oscar Bottinelli, director general de Factum. El tema de hoy: Una nueva conducción en el Frente Amplio sugiere una nueva etapa de la estructura frenteamplista

OAB: Conviene recordar algunos datos: el 27 de mayo pasado se realizaron las elecciones de afiliados del Frente Amplio, en que votaron unas 170.000 personas, que equivale a 1 de cada 6 personas que votaron al Frente Amplio en las elecciones nacionales de octubre de 2009. El 27 de mayo se eligió por primera vez en forma directa por los afiliados al presidente nacional del Frente Amplio y a los 19 presidentes departamentales. También se eligieron los miembros del Plenario Nacional y de los 19 plenarios departamentales, cada uno de ellos, por dos vías diferentes: por listas correspondientes a los sectores políticos, y por nombres individuales, que es a lo que se le llama, un poco impropiamente, “delegados de base”

Lo más relevante son dos cosas: la elección de Mónica Xavier como presidente del Frente Amplio –cuya candidatura fue impulsada por los socialistas y los astoristas- y una distribución relativamente equilibrada del Plenario Nacional y, consecuentemente, de la Mesa Política, en cuanto a la representación de los sectores. En particular, un equilibrio entre el Frente Liber Seregni (los astoristas), los socialistas y el Espacio 609. A ello hay que agregar un tercer elemento que es el sobrepeso en los llamados “delegados de base” de MPP y comunistas.

Mónica Xavier asume el 30 de junio y el 5 de agosto propone y obtiene que el Plenario Nacional designe una Presidencia colegiada, con ella a la cabeza. La Presidencia del Frente Amplio, o su conducción política, pasa a ser compuesta por Mónica Xavier como presidente, tres vicepresidentes: Juan Castillo, Rafael Michelini e Ivonne Passada, y un secretario político: Gerardo Rey, del grupo de Astori, hasta hace poco vicepresidente de UTE. Castillo, comunista, hasta hace poco coordinador general del PIT-CNT, queda encargado del frente social, en el que se destaca el sindical; Ivonne Passada, del MPP, ex presidente de la Cámara de Diputados, miembro del exclusivo Comité Ejecutivo de la Unión Interparlamentaria Mundial, persona de estrecho vínculo político y personal con Mujica y Lucía Topolansky, queda encargada de la estructura, del aparato frenteamplista; y Rafael Michelini, líder del Nuevo Espacio, aliado y seguidor de Astori, senador, varias veces candidato presidencial, queda como encargado de los temas de programa y de gobierno. Un elenco de gran peso político. Todos ellos verdaderos pesos pesados.

Las primeras señales dadas por Mónica Xavier es que ella va a ser lo que se llama una primus interpares, es decir, la primera entre pares, entre iguales. Dicho de otra manera, la cabeza de una conducción colectiva que ejerce junto con Castillo, Michelini, Ivonne Passada y Rey.

FV: Pero ¿qué importancia tiene esta conducción del Frente Amplio? ¿Incide algo en las decisiones políticas del Frente Amplio o en las decisiones de gobierno?

OAB: La historia del Frente Amplio puede dividirse en dos grandes etapas: en la oposición y en el gobierno. En la oposición la conducción formal del Frente coincidió con la conducción real, con diversas modalidades: Una fue Seregni como primus interpares de un grupo de alrededor 5, con figuras como Zelmar Michelini o Hugo Batalla, Rodney Arismendi o Jaime Pérez, José Pedro Cardoso o Reinaldo Gargano y Juan Pablo Terra o Juan Young o Héctor Lescano. Otra modalidad, breve pero trascendente, cuando Seregni condujo en solitario o casi en solitario. Por su parte Tabaré Vázquez condujo de manera muy personal pero con reunión casi semanal con lo que se llamaban los cabezas de lista. Y entre Seregni y el primer periodo Vázquez, en 1997, y nuevamente entre ese breve periodo Vázquez y la asunción definitiva en 1998, hay dos triunviratos, entre cuyos integrantes por más tiempo estuvieron Marina Arismendi, Reinaldo Gargano y el dirigente de las bases del interior, muy seregnista, Germán Gil.

FV: ¿Y en el gobierno?

OAB: En el gobierno le pasó al Frente Amplio lo que ya le había pasado con el gobierno departamental de Montevideo y que en general le ha pasado a los partidos tradicionales. El aparato político se diluye como autoridad política. Así ocurrió desde que Vázquez es elegido presidente de la República y como presidente del Frente Amplio lo sustituye Jorge Brovetto. Y así siguió ocurriendo en estos dos primeros años y pico de Brovetto presidente del FA y Mujica presidente de la República. Los temas reales políticos y de gobierno no pasaron en general por la autoridad política del Frente Amplio.

FV: ¿Y ahora qué viene? Porque tú hablas de una nueva etapa

OAB: Viene una nueva etapa que implica grandes incógnitas y desafíos. Porque hasta ahora ningún partido uruguayo ha logrado resolver bien la dicotomía entre el gobierno por un lado y el partido por el otro.

Ni a Tabaré Vázquez ni a Mujica les gusta demasiado que aparezca una autoridad que le recorte el poder al presidente de la República, o al gobierno en su conjunto. Entonces, el gran desafío es lograr que la autoridad del Frente Amplio no invada el campo del gobierno pero que a su vez interactúe con el gobierno e incida en el gobierno.

El extremo de falta de presencia político se dio en mayo, cuando el presidente del Frente Amplio se enteró por los medios de comunicación del relevo de un ministro, nada menos que una persona que fue una mano derecha suya en la Universidad y en el Frente Amplio.

FV: ¿Y qué está haciendo para ello Mónica Xavier y su equipo?

OAB: En primer lugar actuar como equipo, donde las principales fuerzas del Frente Amplio están allí integradas. Las principales, pero no todas. No está la alianza Vertiente Artiguista-5005 y no está el grupo de Sendic.

Pero está todo el astorismo con sus diversas corrientes, están los socialistas, los comunistas y con ellos toda la 1001, y está el MPP.

Un equipo compacto, que actúe como equipo, que atienda la estructura, el frente social y en particular el sindical, que se ocupe de los temas de gobierno, del parlamento, puede conducir a una cierta centralización de la conducción política de la izquierda. El problema es lograr equilibrio con el poder del gobierno. Esto es lo difícil de la tarea

FV: ¿Y hay algo más hacia adelante?

OAB: Hasta ahora los dos gobiernos del Frente Amplio se han caracterizado por armar el verdadero plan de gobierno ya en el gobierno. Los programas o planes aprobados por las autoridades frenteamplistas, por el Congreso, han pecado de ser excesivamente teóricos y muy radicales, muy escorados hacia la izquierda principista. Se trata ahora de ver si se pueden ir formulando planes para un eventual próximo gobierno, que sirva en realidad de base al gobierno, que sea realista y aplicable.

FV: Muchos desafíos

OAB: Muchos para el conjunto. Para Mónica Xavier el desafío de lograr armonizar la conducción verdaderamente política en el Frente Amplio con el poder del presidente de la República y del gobierno. Para Juan Castillo armonizar el juego político hacia lo social desde el Frente Amplio, con el poder de las fuerzas sociales y de la conducción del PIT-CNT en particular. Para Ivonne Passada lograr articular la estructura frenteamplista. Para Michelini trazar un plan de gobierno realista y aplicable. El tiempo dirá cuánto hay de logros y de cambios en el papel de la conducción frenteamplista, y cuánto no.

¿Qué opinan los uruguayos?

 

 

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